Iste vaise e aquel vaise

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emigracion

Foto: Manuel Ferrol (Coruña, 1957)

Abandonar la tierra donde naciste y creciste para buscar un futuro mejor. Esta ha sido una práctica muy común en Galicia desde hace siglos. No en vano existe la expresión de que hay gallegos hasta en la luna. Pese a no haber colonizado aún nuestro satélite, los destinos elegidos por nuestros antepasados han sido numerosos y diversos: Cuba, Argentina, Uruguay, Alemania, Suiza… Exceptuando casos donde se produjo un exilio por causas políticas, la principal motivación del emigrante fue buscar un futuro próspero, lograr en otro lugar lo que no se conseguía en la propia tierra: un trabajo donde poder tener éxito económico que permitiera un retiro holgado, a ser posible, en la Galicia natal.

No hay una sola causa en este gran éxodo de población. Fueron responsables de ello el gran crecimiento de la población (en la zona rural la gran mayoría de familias eran muy numerosas), el déficit económico y productivo (no había apenas dónde trabajar) o la cultura caciquil (auténticos traficantes de influencias y abusadores de poder). Lo cierto es que no quedaba otra que marchar. Se inició paulatinamente, de forma temporal al inicio y más tarde permanentemente. Un sangrado continuo de población que aún hoy, en nuestros días, continúa.

Según la época, los destinos fueron también muy diversos. Antes de la gran época de los transportes transoceánicos, el destino de los gallegos fue intrapeninsular. Sobretodo a la zona castellana para realizar labores agrícolas como la siega. Era una emigración temporal llamada “anduriña” que afectó sobretodo a la población de Lugo y Orense y que se prolongó en el tiempo hasta bien entrado el s.XX.

En el siguiente poema de Rosalía de Castro se puede apreciar la dureza de los trabajos que tuvieron que soportar:

 

 

Los desplazamientos hacia el Nuevo Mundo tuvieron su máximo esplendor entre finales del s.XIX y principios del s.XX. Hay una serie de países que alojaron más emigrantes gallegos, quizás por el efecto llamada. Entre ellos encontramos Cuba, Argentina, Brasil o Venezuela. En ellos, aún hoy, podemos encontrar amplias colonias galaicas que en su momento tuvieron una importante repercusión en la sociedad de aquellos países.

En los años 30 del s.XX, coincidiendo con la depresión económica de 1929 y el inició de la Guerra Civil y la II Guerra Mundial, el flujo migratorio se invirtió y muchos de los que marcharon se convirtieron en retornados.

Los años de la postguerra, caracterizados por la miseria y la precariedad elevó de nuevo las partidas hacia América, pero a partir de los 60, los emigrantes cambiaron sus destinos. Ya no marchaban a ultramar, sino que escogían otros países más cercanos que permitieron combatir el desarraigo al poder venir en vacaciones a la tierra natal. Los principales destinos para los gallegos de entonces fueron Alemania, Suiza y Reino Unido,  además de Holanda, Bélgica y Francia.

Los alumnos de MEMOGA también sufrieron en sus carnes o por conocidos los estragos de la emigración. En la grabación que aparece abajo, Rosario (Coirós, 1931), del Centro de Betanzos, nos explica cómo fue su experiencia cuando marchó junto a su marido al Reino Unido para trabajar de sirvientes en una familia acomodada.

 

La siguiente riada emigratoria, la que afectó a partir de los años 70, tuvo como destino comunidades autónomas de la península que gozaban de mayor prosperidad. País Vasco, Cataluña, Madrid… Era una época donde había una gran demanda de empleo, lo que hizo que muchos integrantes de la misma familia marcharan a la misma zona, produciendo de nuevo, el correspondiente efecto llamada.

Conozco una anécdota relacionada con este último punto que viene a demostrar la dimensión de este efecto llamada. Se produjo un verano que acudí junto a un compañero de “Cantigas e Agarimos” a realizar una “recollida” por la zona de los “Ancares”. Por “recollida” se entiende una forma de registrar en vídeo los cantos y bailes característicos de una zona. En definitiva, un estudio de campo etnomusicológico. Pues bien, paseando por los diferentes pueblos de los Ancares, en pleno mes de agosto, me llamó mucho la atención ver un gran número de taxis de Barcelona aparcados en las casas. Está visto que, en aquellos años, cuando alguien de la zona marchó a la capital catalana, y viendo que prosperaba, muchos otros decidieran (por imitación o parentesco) probar la misma suerte. Resultado: concentración rural de taxis blancos y amarillos en pleno agosto.

De lo que sí goza Galicia es de una ferviente actividad cultural en la diáspora. La Galicia exterior, muy tenida en cuenta en las partidas presupuestarias (no en vano, también son votos), cuenta con numerosos grupos que han querido mantener viva la cultura propia o la de sus antepasados.

Ya en la mitad del siglo pasado, con la llegada de los exiliados políticos, la actividad cultural y política creció notablemente, como continuación de la labor que se estaba desarrollando en la Península en los años precedentes a la Guerra. Se fundaron Patronatos de Cultura en diferentes países, se crea el “Instituto Arxentino da Cultura Galega” y el “Consello de Galiza” de carácter político. La producción cultural fue amplísima: programas de radio en gallego, conferencias, publicaciones de libros y revistas…

Las editoriales fundadas por los emigrantes permitieron que salieran a la luz pública sus creaciones literarias y de investigación, ensayos políticos, las obras de los clásicos, etc.
Las revistas se convirtieron en uno de los medios de comunicación más común en las colectividades gallegas, además de algunos periódicos: Galeuzka (1954, Buenos Aires), Vieiros (1959, México) y Galiza Emigrante.

Argentina jugó el papel de capital espiritual de Galicia. Allí se realizó un enorme trabajo de la mano de hombres de la talla de Castelao, Blanco Amor, Luis Seoane, Lorenzo Varela, Rafael Dieste o Lois Tobío.
A la radio se le sacó mucho provecho para la difusión de los valores culturales gallegos y del pensamiento galleguista. En Montevideo, el 3 de setiembre de 1950 salió al aire por vez primera el progama “Sempre en Galiza”, emitido íntegramente en gallego.

El paso del tiempo va siendo testigo del nacimiento de asociaciones, “irmandades”, sociedades y centros que reúnen los emigrantes gallegos como colectividad con carácter propio. El objetivo básico de estas agrupaciones es la protección de sus asociados frente a las grandes dificultades que se les presentaban en un medio ajeno. Sería interminable la lista de Centros y Casas de Galicia hoy activas a lo largo de la geografía.

El portal Galicia Aberta creado por la Secretaría Xeral de Emigración de la Xunta, nos puede dar una buena idea de ello.

Y como final de post: música de Fuxan os Ventos. Su canción, “iste vaise e aquel vaise” que ha dado título a esta entrada refleja una vez más la dureza y el desarraigo que genera tener que marchar lejos de la tierra que te vió nacer.

 

 

 

 

Serpientes que maman

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“Matanza de culebras” Autor: Reinaldo Constenla Prado (Barro) Fuente: Publicación de Manuel Man en el grupo de Facebook: “Ollar Galicia. Fotografía Antiga”. Posiblemente años 50.

Seguramente todo el mundo recordará la que se lió en el programa “Sorpresa, Sorpresa” de Antena 3 allá por los años 90. En este show televisivo, presentado entonces por Concha Velasco, se retransmitían en directo sorpresas a los familiares y amigos de quien lo solicitara. En aquella ocasión, los padres de una adolescente quisieron sorprender a su hija, fan de Ricky Martín, metiéndolo en su armario. Los sorprendidos fueron ellos cuando vieron en directo cómo llegaba a su habitación, se untaba de mermelada los genitales y dejaba que su perro le limpiara el desaguisado a base de lambetazos y lenguaradas. La noticia se extendió como la pólvora (y eso que de aquella no habían redes sociales) y al día siguiente todo el mundo conocía a alguien que lo había visto pese a que nadie podía asegurar haberlo visionado personalmente. Este sorprendente rumor ha entrado a formar parte de la lista de leyendas urbanas más conocidas de nuestra historia colectiva.

Una leyenda urbana es una creencia popular que se sitúa en la época contemporánea y que consta de hechos inverosímiles o difíciles de creer que son tomados como ciertos. Suelen ser historias que se cuentan de boca en boca o por otros medios más modernos de comunicación y cuya característica principal es que la fuente que la originó suele ser alguien cercano, un amigo, un conocido o un familiar.

Esta entrada aborda precisamente este fenómeno, un caso que está en boca de todos, que todo el mundo conoce pero que nadie puede asegurar haber visto con sus propios ojos. Investigando, he podido descubrir que esta leyenda urbana no es propia de Galicia exclusivamente, sino que se extiende por toda Europa, en aquellas zonas donde predomina el trato con el ganado. También descubrí que esta creencia falsa se remonta muy lejos en el tiempo, pues ya hay incluso representaciones en capiteles de iglesias románicas.

De todo esto investigado os dejaré constancia más abajo. Pero quizás, para empezar, podríamos ver en qué consiste exactamente esta leyenda:

Se dice, y todo el mundo ha oído hablar de esto (lo cual muchas veces conduce a creer que es cierto) que en ocasiones las vacas, pese a no haber dado de amamantar a sus terneros ni haber sido ordeñadas por su dueño, aparecen con sus ubres vacías de leche. Cuando esto se ha repetido en más ocasiones, el dueño del animal ha comenzado a investigar, ha rebuscado entre el abono de la cuadra, ha remirado orificios y oberturas en paredes y ha llegado a la conclusión de que el causante de este robo lechero no era otra que una culebra o serpiente, que con su mamar dulce y sensible, chupaba de la teta de la vaca sin que esta se asustara ni mugiera extrañamente. Incluso se ha llegado a decir que la propia vaca llamaba por la serpiente, tal era el gusto que le generaba la succión. Se cuentan historias de pastores que han descubierto nidos de serpiente entre el abono de la cuadra, o incluso de haber visto directamente como la serpiente subía por la pierna de la vaca para alcanzar su premio.

Para dar con el ofidio, muchos coinciden en que la mejor manera es dejarle un plato de leche como cebo, para que así, una vez fuera de su escondite se le pueda dar muerte y finalizar así el problema.

La relación de la culebra con el animal no es única. Variantes de la leyenda han venido a relacionar esta clase de parasitismo con el propio humano. Se cuentan casos de culebras que han entrado dentro del aparato digestivo de una persona (igual que ocurre con las lombrices o la tenia) y que para sacarlas de allí se ha utilizado la técnica del platito de leche. Y también se cuenta, y esto es lo más sorprendente, que la serpiente, igual que mama de una vaca, puede mamar de una madre (mientras duerme, claro está) e incluso que puede engañar al bebé de la misma introduciendo la punta de su cola en la boca del niño a modo de chupete.

Hay referencias arquitectónicas en capiteles de iglesias románicas donde se pueden apreciar culebras o a veces algo parecido a una rana, colgando del pezón de la figura de una mujer. Lo que viene a dar que pensar que esta creencia viene de muy lejos.

josercid.REBORDANS. Tuy. Pontevedra. Galicia. Iglesia de San Bartolomé.

Autor: Josercid. Iglesia de San Bartolomeu (s.XI) Rebordáns, Tui (Pontevedra) Fuente: Flirck

Imágenes como esta se repiten en otras iglesias del territorio peninsular como la de Teza, en Burgos, la de Santa María La Real de Sangüesa en Navarra o la de Santa María de Yermo de Asturias.

A continuación tenéis los audios de MEMOGA que hablan en concreto de este tema. Llama la atención cómo la misma historia se repite en cada uno de los Centros donde se grabó. En cada relato se puede apreciar desde auténtica convicción hasta claro escepticismo:

Audición Centro de Ferrol

 

Audición Centro de Pontedeume

 

Audición Centro de Betanzos

 

Audición Centro de Lugo

 

Audición Centro de Monforte

 

Audición Centro de Ourense

 

De todo esto, me parece fascinante la forma como se ha ido transmitiendo la información de persona en persona. Cabe imaginar que la forma más común era la palabra, en aquella época en la que coincidir con alguien en un camino en dirección a un destino era escusa suficiente para entablar una conversación, en un tiempo en el que no existía televisión para impedir sentarse al final del día alrededor del fuego y compartir historias y anécdotas. Pero también ha habido otros medios, y en este caso en concreto no me extrañaría que los sermones eclesiásticos tuvieran también algo que ver, pues es patente la presencia de la historia en la religión católica a través de la arquitectura de la propia iglesia. Esto de informar a través de la escultura, es una forma de comunicar muy visual y acertada. En la noche de los tiempos, la mayoría de parroquianos no sabía ni leer pero acudían semanalmente al centro de culto. Cualquier publicista actual, hubiera asesorado al cura medieval recomendándole imágenes llamativas en un lugar de paso obligado. Por eso pórticos y capiteles son tan historiados. Hoy son bellas obras de arte, pero cuando fueron generados obraron como importantes contenidos publicitarios para apoyar y dar coherencia a lo que se iba a hablar más tarde dentro de aquel templo.

A parte de la palabra y la “publicidad” cristiana, esta historia ha tenido otras formas de hacerse más popular. Es el caso de artículos periodísticos en prensa (como nos comentaba una alumna en la anterior audición del centro de Lugo). Este ejemplo nos puede ayudar a entender que una noticia publicada en un periódico no tiene porqué ser forzosamente verídica. Aunque el periodismo tiene como principal cometido transmitir la información de forma fidedigna, el resultado no es siempre el deseado. Si se obvia la fuente y se aporta algo de cosecha propia o creencia popular, la noticia puede ser del todo desafortunada.

Me dio por investigar el tema que nos ocupa en la hemeroteca gallega y di con una noticia acontecida en 1928, que se cubrió desde diferentes periódicos y que me parece de gran importancia compartir aquí con vosotros para concluir con el tema. En la primera imagen podéis ver como trata la noticia El diario “El Compostelano”:

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Diario “El Compostelano”: 29 de Agosto de 1928

Es curioso que se pudiese comprobar que la serpiente subiese a la habitación de noche para extraer la leche del pecho de la mujer, cuando dicen que el propio marido la mató en el mismo almacén de alfalfa. También es interesante imaginar la forma como se comprobó que la serpiente, una vez muerta, se nutría de leche. Pero claro, un periódico es un periódico, y si además explica un caso que coincide con lo que he ido escuchando previamente, la coherencia de pensamiento es tal que más de uno lo creería a pies juntillas.

El Correo Gallego también se hizo eco de la noticia dos días más tarde:

ElCorreoGallego31081928

Diario “El Correo Gallego”: 31 de agosto de 1928

En este caso el periodista es más prudente y descarta dar como explicación cierta que la serpiente mamase de la mujer. En este caso, se enuncia como una simple sospecha.

Al cabo de unos meses, otro periodista, en este caso del “Diario de Pontevedra”, gastó tiempo y esfuerzo en contrastar con la fuente o al menos, con alguien cercano a la fuente. Su investigación dio su fruto, y pudo así escribir un acertado artículo donde desterraba el error. Os dejo el artículo íntegro que se publicó en dos entregas. Su trabajo no ayudó a corregir la creencia popular (la historia nos lo ha demostrado) pero a mí particularmente me ha ayudado a constatar lo peligroso que es el trato de la información y lo vulnerable que es el ser humano cuando, en vez de mostrar una actitud crítica y objetiva, se deja llevar por lo que quiere creer. Hoy pueden ser las culebras que maman y mañana los extranjeros que nos quitan el trabajo y la sanidad.

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ElDiariodePontevedra05011929

Periódico “El Diario de Pontevedra”: 3 y 5 de enero de 1929

Los “Fazais”

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“El Prestidigitador y el ratero” Atribuido a El Bosco, 1502 o posterior.

Una de las profesiones más antiguas (y la imagen nos lo demuestra) es la de embaucador de inocentes e ingenuos. En esta imagen atribuida a el Bosco, vemos como un individuo absorto en el discurso del charlatán, perderá la bolsa de sus dineros a manos de un habilidoso y disimulado ladrón.

En Galicia, como en todos sitios, existieron y existen grupos de dudosa honestidad que, aprovechando las concentraciones de gente y los lugares donde se mueve dinero, lanzaban su caña con verdadera arte para pescar el jornal ajeno.

Ahora que es tiempo de San Froilán y la ciudad es un hervidero de gente, viene al pelo hablar en este post de los “Fazais”, una suerte de carteristas, trileros o charlatanes, que operaron en la ciudad allá por los años 40 y que aprovechaban precisamente fiestas como la de San Froilán o la feria de ganado para poner en práctica su labor.

Es fácil de imaginar lo tentadora y suculenta que podía ser para un carterista una feria de ganado a mediados del siglo pasado. De aquella, las transacciones económicas se pagaban al contado porque los ingresos a cuenta o pagos con tarjeta eran aún perfectos desconocidos. De esto estábamos hablando en en Centro de Lugo cuando salió el tema de los “Fazais”:

 

Jesús (A Coruña, 1942): “Aquí en Lugo había unos personajes muy típicos, la gente de Lugo tal vez los conozca, que se llamaban los “Fazais”. Yo he tenido el privilegio de vivir al lado de la muralla, yo era un criajo, son recuerdos de la infancia que tengo, y los veía subir por la rampa y había siempre un cebo: un señor que estaba allí jugando a la baraja. Yo les veía desde la ventana de mi casa ahí jugando a la baraja, y llegaba el paisano de turno que había vendido la vaca, con la cartera así y le decían verdaderas perrerías. Entonces el índice cultural era muy bajo, igual le decían que si había visto volar un buey. La cosa era decir cualquier cosa para llamarle la atención al individuo. Iban paseando desde la muralla y veían dos tíos jugando la pasta y uno ganaba la ostia. ¡Pero este no sabe jugar!, le decía el gancho. Y el paisano empezaba a retorcer la gorra. Claro, normalmente la gente en aquel entonces iba a la taberna y había fama de los buenos jugadores y decía, joder pero este no tiene ni idea. El paisano se quedaba con la copla y veía que el otro ganaba y ganaba. Y le decía: ¡Eu si tivera cartos probaba, probe usted si ten cartos! Claro, el paisano se empezaba a meter allí y le dejaban sin cartos con dos o tres manos paliza a paliza y se marchaba algunas veces sin la vaca. Nosotros, desde casa, gritábamos: ¡Señores los Fazais! a los críos nos tenían verdadero odio y rabia porque descubríamos el pastel. Pero eran tan obcecados que ni oían ni nada. Y cantidad de gente. Aquí la muralla de Lugo se quedó sin pasta”

Tal y como habéis podido escuchar, el mundo de las ferias era una auténtica selva donde tenías que lidiar, primeramente contra los tratantes que iban a ponerte mil y una escusas para no pagarte lo que valía tu animal, y más tarde cuando el bolsillo ya estaba lleno, contra carteristas y bandidos en el viaje de retorno a casa. Y en Lugo, además, no dejarte camelar por los “Fazais”.

Efectivamente, los “Fazais” debían su nombre a su lugar de origen. Una aldea muy cercana a Lugo. Era tan pequeña que no me extraña que la gente de bien que provenía de allí, se cuidara mucho de no revelar su origen, tal era la mala fama de los de Fazai. Está visto que actuaban siempre en grupo, con vigilantes que alertaban de peligros con la autoridad, con auténticos actores que sabían hacerse los tontos para animar a las víctimas a apostar su dinero y con verdaderos charlatanes que eran capaces de vender los árboles de la plaza Mayor (antigua plaza España), como dice José Manuel en el corte de audio.

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Vista aérea Plaza Mayor de Lugo. Fuente: Pinterest (Majo Seijas)

De esto último se comenta que tal vez no fuera más que una leyenda urbana y que en realidad no existió tal incauto que llegara a creerse que le vendían los árboles de la plaza ni que se presentó allí con una sierra para comenzar a talarlos. Tal vez esto no se pueda demostrar nunca, pero a juzgar por la foto y dado que por aquel entonces la madera era un bien muy preciado como combustible, no es de extrañar que alguien creyera que había hecho el negocio del siglo.

Si queréis saber un poco más sobre estos personajes son interesantes estos comentarios extraídos del blog del periodista lucense Paco Rivera. En cualquier caso, y sobretodo si vais a comer el pulpo al San Froilán, ¡tened mucho cuidado con vuestras carteras!

 

 

Cantares de ciego

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(Foto: Benedicto Conde González “Bene”, 1960)

Antes de que en las ferias existieran las tómbolas, las casetas de tiro, los puestos de algodón de azúcar y los autos de choque. Mucho antes de todo eso, las ferias eran, igual que ahora, un lugar para pasear, entretenerte y salir de la rutina. En las ferias se acudía a comerciar (comprar o vender) pero también a relacionarte con el vecino y a ponerte al día de las noticias de aquí o de allá hablando con este o aquel.

Cuando no existía prensa rosa, ni periódicos de sucesos, el cantar de ciego era uno de los medios que había para enterarte de sucesos insólitos, de episodios truculentos que podían ponerte los pelos de punta. Era como ir al cine a ver una película de miedo pero con más dosis de imaginación.

Para los ciegos era una forma de ganarse la vida (era como la ONCE de hoy en día), y acudían de feria en feria, recitando sus poemas de raíces populares, similares a los romances medievales. Es lo que ha venido a llamarse literatura de cordel.

Acompañados de un violín, un acordeón o una zanfoña y ayudados por sus mujeres o lazarillos, vendían unos pliegos donde poder leer (quien supiera) aquellas historias que luego podían explicarse de boca en boca junto al calor de la “lareira”.

En la imagen del post, perteneciente a “Bene” se puede intuir en el papel el título del documento que está distribuyendo la mujer del invidente (“A tu vera”). Es de suponer que en 1960, era cuestión de adaptarse o morir, sustituyendo aquellas historias que ya se podían conocer en otros medios, por un contenido más interesante para el público que acudía a las ferias.

En el Centro de Ourense, la señora Corona (Abavides, 1942) comenzó a recitarme uno de esos cantares que recordaba de haber escuchado y que después pude transcribir en su totalidad. Es interesante leer al final la moraleja del episodio. También os recomiendo escucharla en persona recitando los primeros versos al final de post.

“En términos de Gerona cerca de tierra francesa

verán lo que ha sucedido con un hombre en una venta.

Un día al amanecer un caballero llegó

montado en su caballo y allí se hospedó.

Metió el caballo en la cuadra y a la cocina pasó

y con los dueños de casa se pone en conversación.

Componía esta familia de esta solitaria venta,

un matrimonio y dos hijas y que eran dos niñas pequeñas.

Conversando el caballero les dijo que iba a la feria,

a comprar un par de mulas para llevar a su tierra.

El hombre de buena fe les contaba su secreto,

mientras que ellos pensaban en robarle el dinero.

Tan pronto como cenaron pronto se fue a acostar,

porque el buen caballero deseaba madrugar.

No sabía el pobre hombre que dentro de aquella venta,

la muerte le esperaba por la maldita moneda.

Y mientras el pobre hombre tranquilo se acostaba,

el marido a su esposa de esta manera le hablaba.

Es mejor asesinarlo para quitarle el dinero

y lo enterramos en la huerta para no ser descubiertos.

Yo me voy a hacer el hoyo mientras se queda dormido

dijo el marido a su esposa llevado por el egoísmo.

Tan pronto como termine subo a la habitación

y después de darle muerte lo tiro por el balcón.

Tú lo coges en seguida y arrastrándolo lo llevas

y lo metes en el hoyo y le echas bastante tierra.

Volvamos al caballero que solo en la habitación

el pobre estuvo escuchando toda la conversación.

 Él en vez de acostarse al momento se prepara

de una buena pistola que él consigo llevaba.

Tras de la puerta a pie firme varias horas se pasó

esperando al asesino con energía y valor.

A las dos de la mañana por fin el ladrón llegó

en vez de encontrar dinero con la muerte se encontró.

Tan pronto abrió la puerta el caballero valiente

dos tiros le disparó que le causaron la muerte.

El caballero al momento en sus brazos lo estrechó

y como el tenía dicho lo tiró por el balcón.

La mujer que lo esperaba con energía y valor

en el hoyo que él hiciera a su marido enterró.

El caballero al instante baja de la habitación

coge el caballo en la cuadra y de la venta marchó.

Tan pronto salió el día el hombre llegó a Jilguera

declara lo sucedido y a la justicia se entrega.

Volvamos a su mujer que al terminar su faena

llamaba por su marido pero éste no le contesta.

Pasea toda la casa y en ella no lo encuentra

tan solamente sus hijas que duermen sin darse cuenta.

Al verse sola en la casa se dijo llena de pena

este tunante se fue con toda esa riqueza.

Al otro día siguiente un coche para a la puerta

del que baja la justicia diciendo de esta manera:

Llame usted por su marido que queremos su presencia

queremos hablar con él cosas que le interesan.

Mi marido no está la pobre mujer contesta

desde ayer falta de casa yo no sé donde se encuentra.

Venga usted con nosotros vamos a mirar a la huerta

que allí enterraron a un hombre según tenemos sospecha.

Empezaron a excavar y muy pronto apareció

y al ver que era su marido la mujer se desmayó.

Vuelta en su conocimiento le toman declaración

y llorando amargamente su engaño confesó.

A la cárcel fue llevada y clausurada la venta

y a las niñas las metieron en una beneficencia.

Así termina la historia de esta familia egoísta

que por querer lo ajeno halló su propia ruina.”

 

El día de la tortilla

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Foto: Carmen Méndez Goás (1966)

En este fragmento, Carmen (Celeiro, 1939) del Centro de Viveiro, nos explica cómo se celebraba el día de la tortilla. Esta fiesta popular en Viveiro se hace el domingo anterior al Domingo de Ramos:

O dia das tortillas ven a ser o dia de San Lázaro, antes de domingo de Ramos. Pois onde se facía unha tortilla e a comiamos no campo. Antes pouco máis había que unha tortilla. Despois xa nos iamos facendo uns buñuelos, un “cake”… Mentres eramos chavaliñas íamos solas, nenas. Hasta estabamos na escola separados. Entonces, así que eramos máis grandes e había un rapaz que quería acompañarnos, nos pedía si podía vir na pandilla. Pasabámolo moi ben, era una festa típica de Viveiro. Inda hoxe se fai. Pero no íamos a “playa”, íamos todos ao campo. Faciamos churros toda a pandilla, faciamos buñuelos, faciamos tal, e todo isto era a escote. Se chovía comiámolo igual na casa, ou íamos a un café e no reservado comiamos a tortilla ou a tarta ou o que houbera.”

 

Personajes emblemáticos

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La diferencia siempre ha llamado la atención y en una villa donde todo el mundo se conoce, no es fácil pasar desapercibido si tu aspecto es diferente al resto. Esta es la historia de las dos en Punto (las Marías) de Santiago o doña Sagrario de Pontevedra.

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Foto: Pinterest (Hotel/Albergue La Salle)

De las primeras mucho se ha hablado en Compostela, y a pesar de su carácter huraño y aspecto extravagante sí que fueron muy queridas por la sociedad, hasta el punto de que el ayuntamiento instaló una escultura de ambas en la entrada de la Alameda. No hay turista que vaya a Santiago y no se fotografíe junto a ellas, a pesar de no saber ni siquiera quienes fueron. Podéis conocer un poco más sobre ellas en este post de Lecturafilia.

Todo el que vivió en Santiago en los años 50 y 60 puede dar testimonio del paseo que se daban todos los días a las dos en punto de la tarde (de ahí su apodo). En el audio de este post, Marina (Villagarcía, 1935) del Centro de Pontevedra, nos explica cómo era una de las canciones que les dedicaban a esta pareja de hermanas.

“Cuando pasean y van del brazo las dos Marías

su maquillaje parece fenomenal

no nos cansamos de verlas todos los días,

por el Toral, por el Toral, por el Toral.

Pero mira que placer, pero mira que ilusión,

el día que me acerqué ella me dijo que no,

-Anda María no seas tan fría bésame un momento

que ya tengo gorra, que ya soy sargento,

-Vete a la porra no me hagas camorra, no seas imprudente,

no quiero sargento, que quiero un teniente.”

“Porque ellas a los estudiantes los querían, pero si le decía un piropo un labrador o un pobre hombre, se ponían… le llamaban de todo. Tenían una boca impresionante.

Entonces los estudiantes se arrodillaban y le decían: ¡ay María me muero por ti! Ellas se les veían felices entonces.

Muchas canciones les teníamos. Le cantábamos alguna obscena y salíamos corriendo.”

En Pontevedra, igual que en Santiago, también había algún personaje de parecidas características. En este caso, Encarna (1934), nos habla de Doña Sagrario:

“Doña Sagrario, yo la conocí. Aquello era un carnaval. Iba siempre maquilladísima, el pelo muy rubio, los labios con unos piquitos, unos coloretes pero coloretes. Llevaba las medias a juego, el jersey a juego. Siempre con colores verde, rojo, amarillo, verde… Nos metíamos con ella y ella se enfadaba.”