La “regueifa”

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(Foto: Caamaño, 1956)

Una de las cosas que siempre me sorprendió en mis veraneos en Galicia, es ver a mi madre volver del lavadero con un barreño de ropa en la cabeza. Yo nunca la había visto así en Barcelona y me parecía una habilidad digna de mención.

Cuando pasó el tiempo y vi fotos antiguas, vi que lo de transportar cosas en la cabeza era una práctica habitual entre las mujeres gallegas. Ya fuera una lechera, un fajo de hierba o cualquier otro objeto.

SI lo observas con detenimiento, te das cuenta de que, para la espalda, no hay mejor manera de transportar cosas. Mantienes la postura erguida y así no sufres de las lumbares. No sé si las cervicales tendrán mejor trato (mi madre, desde luego, no las tiene muy bien), pero la cuestión es, que en el siglo XX, muchas mujeres llevaron cosas en la cabeza de aquí a allá desafiando a la gravedad.

No sólo se utilizaba esta habilidad en las labores cotidianas, también en las bodas es muy conocida la tradición de bailar con un pan sobre la cabeza. Existen documentos gráficos como el de este post y actualmente muchos grupos de música tradicional recrean bodas tradicionales o “regueifas” en sus actuaciones.

Cuando en el Centro de Santiago les pregunté si me podían contar qué era esto de la “Regueifa”, Dolores (Porto do Son, 1921) explica cómo se celebraban las bodas que ella recuerda.

“La regueifa era: después del banquete del mediodía, a la tarde, al anochecer. Tocaban las panderetas y era la regueifa que había. Bailabas al son de las panderetas. Chiquilicui, chiquilicha, chiquilicha. Y después llevaban los molletes cortados en un mandil dos o tres mujeres e iban alrededor repartiendo el que quería coger la regueifa en el mandil. Eran unos mandiles grandes y llevaban los molletes cortados en trocitos mientras se bailaba y se tocaba la pandereta. No había más regueifa que esa. “

Josefa (Brión, 1944) nos aproxima un poco más a la imagen que acompaña este post:

“En Brión, pero ya en la zona de arriba, tirando a Noia, según contaba mi bisabuela, tendría yo cinco años, contaba lo de la regueifa y era, el día anterior a la boda se juntaban todos los mozos y las mozas de la aldea con panes en las cabezas. Lo que no se si eran todos o parte de ellos. Por ejemplo, dos o tres molletes para todos. Después cantaban y bailaban y después comían ese pan.”

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(Foto: Regueifa en Noia. Portfolio de Galicia. 1905)