La Santa Compaña

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Por todos es conocida esa procesión de ánimas en pena que recorría las “corredoiras” de las parroquias gallegas y con la que podías tropezar si te aventurabas en la noche oscura. Pobre del que se topara con ella en un cruce de caminos y no supiera realizar el ritual que le alejase de su embrujo, ya que no tendría más remedio que vagar con ella por las noches y poco a poco iría consumiéndose en vida.

Leí de pequeño “El Bosque Animado” de Wenceslao Fernández Florez y me fascinó la forma de describir las costumbres de los personajes del bosque de Cecebre. Recuerdo especialmente el episodio en el que relata y explica en qué consistía exactamente la Santa Compaña, esa que servirá de salvadora tanto para los intereses del bandido Fendetestas como para el alma en pena Fiz de Cotovelo.

Existen muchas teorías sobre el origen de esta leyenda. De hecho, si se observan otras culturas próximas a la gallega veremos que también está presente. Por lo que pude leer y lo que me dijeron los mayores de MEMOGA hay una cosa que está clara: cuando llegó la luz eléctrica a los pueblos, la Santa Compaña desapareció. Y es que en los tiempos en que la oscuridad reinaba la noche, no era difícil confundir a un grupo de personas que intentaran iluminarse como podían para llegar a algún sitio, con una procesión de almas en pena. Incluso si ocurría lo que nos relata Manuela en este post, el morirse de miedo estaba asegurado.

También hay quien decía que había personas interesadas en que la gente tuviera miedo para no salir de noche y así tener vía libre para robar o realizar cualquier tipo de actividad fraudulenta.

Hay otras teorías que han encontrado que allí donde más avistamientos de la Santa Compaña hubo, fue precisamente en aquellas zonas donde más presencia de cornezuelo había en las cosechas. El cornezuelo es un hongo que afecta el grano con el que se elabora el pan. Si no se extrae el grano afectado antes de molerlo para elaborar harina, el pan resultante podría estar contaminado y su consumo podría ocasionar alucinaciones. De este tema podréis conocer mucho más en este excelente artículo sobre el cornezuelo.

En los cortes de audio de este post podréis escuchar cual es la opinión de Felipe y de Manuela, del Centro de Betanzos, sobre esta leyenda tan famosa de la cultura popular gallega.

Felipe, (Oza de los Ríos, 1937): “La Santa Compaña, esos eran, eran brujos, o sea, gente que… no sé porque eso no existía. Eso de la Santa Compaña y se decía que se sentía en los molinos arrastrar, bueno, que si cadenas… bueno, la gente de antes tiene una cantidad de ignorancia… Además tenían la mala manía de contarlo delante de los niños. Yo me recuerdo que mi infancia en eso fue terrible porque me contaban una cantidad de barbaridades y yo tenía miedo a todo. Salía de casa de noche, con 13 o 14 años e iba volando de miedo. Porque me contaban una cantidad de fantasías, me contaban, tal vez murió una paisana y después pasara a cortar ¿? , pasara una hermana de noite e se lle apareceu una paloma e empezou a falar con ela que di que era la hermana o la parienta….”

Manuela, (Oza de los Ríos, 1940): “Igual que pasara ir de noite ao cemiterio, ¡ay, dios mío!, que si podían levantarse os mortos e os mortos nunca nos levantamos. Os que morreron nunca viñeron aquí. Eu creo que había moita ignorancia. Igual que por ejemplo meu pai e os meus irmáns cando eu era pequena, cando do estraperlo, pois iban, andaban ao estraperlo, era que podía vir a Guardia civil e requisáballes todo. Iban con unha burra para traer os sacos do trigo e do maiz de todo eso que iban a comprar a escondidas porque a xente que o tiña non o podía vender. E resulta que unha vez, pois, de noite, apareceu con luces e cantando e con cruces e fachóns de palla, que non había velas. ¿E que era? Resulta que o meu pai e os meus irmáns cagaos co medo de ver que será eso e non será. ¿E que era? Despois cando co tempo souberon que houbera morto un señor non sei donde, e de noite, como de dia non llo deixaban levar, o levaban de noite e levábano, claro, íanlle barullándolle e medio rezándolle por aí adiante en medio dos montes. Claro, ves unha cousa desas, e claro, habían cousas moi raras, la mar de raras. Daquela outra persoa ve aquelo e ao mellor di, mira, sabe dios.”