Iste vaise e aquel vaise

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Foto: Manuel Ferrol (Coruña, 1957)

Abandonar la tierra donde naciste y creciste para buscar un futuro mejor. Esta ha sido una práctica muy común en Galicia desde hace siglos. No en vano existe la expresión de que hay gallegos hasta en la luna. Pese a no haber colonizado aún nuestro satélite, los destinos elegidos por nuestros antepasados han sido numerosos y diversos: Cuba, Argentina, Uruguay, Alemania, Suiza… Exceptuando casos donde se produjo un exilio por causas políticas, la principal motivación del emigrante fue buscar un futuro próspero, lograr en otro lugar lo que no se conseguía en la propia tierra: un trabajo donde poder tener éxito económico que permitiera un retiro holgado, a ser posible, en la Galicia natal.

No hay una sola causa en este gran éxodo de población. Fueron responsables de ello el gran crecimiento de la población (en la zona rural la gran mayoría de familias eran muy numerosas), el déficit económico y productivo (no había apenas dónde trabajar) o la cultura caciquil (auténticos traficantes de influencias y abusadores de poder). Lo cierto es que no quedaba otra que marchar. Se inició paulatinamente, de forma temporal al inicio y más tarde permanentemente. Un sangrado continuo de población que aún hoy, en nuestros días, continúa.

Según la época, los destinos fueron también muy diversos. Antes de la gran época de los transportes transoceánicos, el destino de los gallegos fue intrapeninsular. Sobretodo a la zona castellana para realizar labores agrícolas como la siega. Era una emigración temporal llamada “anduriña” que afectó sobretodo a la población de Lugo y Orense y que se prolongó en el tiempo hasta bien entrado el s.XX.

En el siguiente poema de Rosalía de Castro se puede apreciar la dureza de los trabajos que tuvieron que soportar:

 

 

Los desplazamientos hacia el Nuevo Mundo tuvieron su máximo esplendor entre finales del s.XIX y principios del s.XX. Hay una serie de países que alojaron más emigrantes gallegos, quizás por el efecto llamada. Entre ellos encontramos Cuba, Argentina, Brasil o Venezuela. En ellos, aún hoy, podemos encontrar amplias colonias galaicas que en su momento tuvieron una importante repercusión en la sociedad de aquellos países.

En los años 30 del s.XX, coincidiendo con la depresión económica de 1929 y el inició de la Guerra Civil y la II Guerra Mundial, el flujo migratorio se invirtió y muchos de los que marcharon se convirtieron en retornados.

Los años de la postguerra, caracterizados por la miseria y la precariedad elevó de nuevo las partidas hacia América, pero a partir de los 60, los emigrantes cambiaron sus destinos. Ya no marchaban a ultramar, sino que escogían otros países más cercanos que permitieron combatir el desarraigo al poder venir en vacaciones a la tierra natal. Los principales destinos para los gallegos de entonces fueron Alemania, Suiza y Reino Unido,  además de Holanda, Bélgica y Francia.

Los alumnos de MEMOGA también sufrieron en sus carnes o por conocidos los estragos de la emigración. En la grabación que aparece abajo, Rosario (Coirós, 1931), del Centro de Betanzos, nos explica cómo fue su experiencia cuando marchó junto a su marido al Reino Unido para trabajar de sirvientes en una familia acomodada.

 

La siguiente riada emigratoria, la que afectó a partir de los años 70, tuvo como destino comunidades autónomas de la península que gozaban de mayor prosperidad. País Vasco, Cataluña, Madrid… Era una época donde había una gran demanda de empleo, lo que hizo que muchos integrantes de la misma familia marcharan a la misma zona, produciendo de nuevo, el correspondiente efecto llamada.

Conozco una anécdota relacionada con este último punto que viene a demostrar la dimensión de este efecto llamada. Se produjo un verano que acudí junto a un compañero de “Cantigas e Agarimos” a realizar una “recollida” por la zona de los “Ancares”. Por “recollida” se entiende una forma de registrar en vídeo los cantos y bailes característicos de una zona. En definitiva, un estudio de campo etnomusicológico. Pues bien, paseando por los diferentes pueblos de los Ancares, en pleno mes de agosto, me llamó mucho la atención ver un gran número de taxis de Barcelona aparcados en las casas. Está visto que, en aquellos años, cuando alguien de la zona marchó a la capital catalana, y viendo que prosperaba, muchos otros decidieran (por imitación o parentesco) probar la misma suerte. Resultado: concentración rural de taxis blancos y amarillos en pleno agosto.

De lo que sí goza Galicia es de una ferviente actividad cultural en la diáspora. La Galicia exterior, muy tenida en cuenta en las partidas presupuestarias (no en vano, también son votos), cuenta con numerosos grupos que han querido mantener viva la cultura propia o la de sus antepasados.

Ya en la mitad del siglo pasado, con la llegada de los exiliados políticos, la actividad cultural y política creció notablemente, como continuación de la labor que se estaba desarrollando en la Península en los años precedentes a la Guerra. Se fundaron Patronatos de Cultura en diferentes países, se crea el “Instituto Arxentino da Cultura Galega” y el “Consello de Galiza” de carácter político. La producción cultural fue amplísima: programas de radio en gallego, conferencias, publicaciones de libros y revistas…

Las editoriales fundadas por los emigrantes permitieron que salieran a la luz pública sus creaciones literarias y de investigación, ensayos políticos, las obras de los clásicos, etc.
Las revistas se convirtieron en uno de los medios de comunicación más común en las colectividades gallegas, además de algunos periódicos: Galeuzka (1954, Buenos Aires), Vieiros (1959, México) y Galiza Emigrante.

Argentina jugó el papel de capital espiritual de Galicia. Allí se realizó un enorme trabajo de la mano de hombres de la talla de Castelao, Blanco Amor, Luis Seoane, Lorenzo Varela, Rafael Dieste o Lois Tobío.
A la radio se le sacó mucho provecho para la difusión de los valores culturales gallegos y del pensamiento galleguista. En Montevideo, el 3 de setiembre de 1950 salió al aire por vez primera el progama “Sempre en Galiza”, emitido íntegramente en gallego.

El paso del tiempo va siendo testigo del nacimiento de asociaciones, “irmandades”, sociedades y centros que reúnen los emigrantes gallegos como colectividad con carácter propio. El objetivo básico de estas agrupaciones es la protección de sus asociados frente a las grandes dificultades que se les presentaban en un medio ajeno. Sería interminable la lista de Centros y Casas de Galicia hoy activas a lo largo de la geografía.

El portal Galicia Aberta creado por la Secretaría Xeral de Emigración de la Xunta, nos puede dar una buena idea de ello.

Y como final de post: música de Fuxan os Ventos. Su canción, “iste vaise e aquel vaise” que ha dado título a esta entrada refleja una vez más la dureza y el desarraigo que genera tener que marchar lejos de la tierra que te vió nacer.

 

 

 

 

El Pasatiempo

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Entre aquellos gallegos que atravesaron el océano Atlántico en busca de oportunidades, hubo quien consiguió hacer grandes fortunas. Muchos de estos continuaron viviendo en su lugar de acogida hasta el final de sus días, aprovechando un estilo de vida que nunca hubieran imaginado poder vivir. Otros sin embargo, retornaron a su lugar de orígen y construyeron edificaciones muy diferentes a las tradicionales, con una gran palmera en el jardín, anunciando así su estatus de “Indiano”. Estos retornados podían mostrarse ostentosos, recordando a sus convecinos cada día la dimensión de su fortuna, o por el contrario, podían contribuir al desarrollo de aquella aldea que abandonaron de jóvenes, escapando de la pobreza y de la falta de oportunidades.

Este último caso es el de los hermanos Juan María y Jesús García Naveira. Nacidos en el seno de una familia “labrega” de Betanzos, marcharon a Argentina en 1869 y 1871 respectivamente. Con apenas 20 años se lanzaron a la aventura de la emigración, buscando horizontes de éxito y prosperidad. Lo lograron. Al cabo de otros 20 años, en 1893, estaban de vuelta en España. Desde esa fecha, intentaron contribuir al desarrollo social de su población con la aportación de varios proyectos que sin duda, dieron un gran impulso a Betanzos. La situación por aquel entonces era de gran precariedad. Existía mucho analfabetismo y poco empleo. Tampoco existían instituciones que acogieran a los más desfavorecidos. Es por ello que se construyeron una serie de edificaciones que buscaban solventar estas problemáticas. Por supuesto, en la construcción de las mismas participaron los propios betanceiros, con lo que también se contribuyó a aumentar el empleo. Entre estas edificaciones se contaba con dos lavaderos, un refugio para personas con discapacidad física, un sanatorio, escuelas municipales, una “Casa del Pueblo” y un parque de recreo denominado “El Pasatiempo”, el cual servía a su vez como fuente de ingresos para su mantenimiento propio y el de las otras instituciones construidas.

El precio de la entrada al parque que pagaban turistas y foráneos (se comenta que los vecinos de Betanzos tenían la entrada gratuita) y la venta de postales como la de la imagen (se vendían al precio de una peseta en 1915), era el dinero que servía para la manutención del Parque y la “Obra Social” de los Hermanos.

Este parque no se construyó de un día para otro. A lo largo de los años se fueron añadiendo zonas y escenarios que solían inspirarse en viajes por el mundo que realizaban los hermanos. Esto fomentó la creación de un lugar mágico, una especie de parque temático que en su época de esplendor atrajo muchos visitantes.

Las épocas de esplendor suelen anteceder a épocas de decadencia. Y esto es lo que ocurrió con el parque. Uno de los hermanos murió antes de los previsto en 1912, el otro lo hizo ya entrado en años en 1933. A partir de ahí, no hubo relevo y el parque inició su decadencia. Es por ello que los alumnos de MEMOGA del centro de Betanzos, al rebuscar entre sus recuerdos de infancia, rememoran un parque abandonado, ruinoso y decadente. Un escenario a donde se acudía a jugar, hacer travesuras, darse el primer beso y, seguramente, realizar algún tipo de acción vandálica.

A pesar de todo ello, el Pasatiempo resistió el paso del tiempo. Yo lo conocí precisamente en 2008, el año que impartí MEMOGA en Betanzos y tengo que reconocer que pasear por él me produjo una mezcla de sentimientos encontrados. En primer lugar sentí esa suerte de fascinación que te aborda cuando pisas un lugar ruinoso, testigo del pasado que se ha quedado parado como un reloj antiguo con el mecanismo roto. No me costó trabajo transportar mis sentidos 100 años atrás y dar rienda suelta a la imaginación. En ese sentido, fue un descubrimiento muy inspirador.

Por otra parte, me abordó algo similar a la nostalgia, una especie de tristeza que, si bien es dolorosa de forma ténue, me permitía apreciar la belleza de aquel lugar y transformar el dolor en poesía. Esto conecta sin duda con el concepto de romanticismo. Me pregunto cuantos antes que yo, han ido allí a contemplar la belleza estática que el transcurso de los años esculpe en escenarios como este. Al respecto, creo que es muy acertado el nombre de “Pasatiempo”.

Y finalmente tuve otro sentimiento, en este caso menos noble, al contemplar ciertas esculturas que se me antojaban “cutres” o mal logradas. Era un sentimiento ridiculidizador parecido al que te aborda cuando visitas un parque de atracciones antiguo y ves las paradas y los diferentes artilugios obsoletos y decadentes.

Aquel descubrimiento me alentó a introducir el tema del parque en el aula el día que hablamos de “Divertimentos en la edad adulta”. Y esta es la conversación que se generó:

 

Tengo que reconocer que mi descubrimiento del “Pasatiempo” ha dejado una placentera impronta en mi memoria. Y os puedo asegurar que este primer descubrimiento ha vuelto a renacer cuando he buscado por internet información al respecto para escribir esta entrada. La idea de escribir sobre ello nació precisamente al conocer uno de los lectores de este blog: José Souto. Él contactó conmigo en Instagram explicando que existe una Asociación de Amigas del Parque del Pasatiempo que luchan a diario por mantener en pie esta joya del pasado. Podéis consultar su blog personal en este enlace.

Conocer a José y su labor me llevó a conocer otro blog que es sin duda el referente obligado para todo aquel que quiera investigar sobre el “Pasatiempo”. A pesar de que no he podido ver por ningún lado (quizás no lo he visto bien) quien es el autor del mismo, no dudaría que José fuera el responsable dada la implicación que ha demostrado en este monumento. Este es el enlace del blog. En él he descubierto gratamente de nuevo el parque que visité en 2008 y he podido conocer un gran número de curiosidades y datos muy bien documentados.

También, a través del blog, puedes consultar el horario de visitas y descubrir, tristemente, que actualmente el parque se encuentra cerrado. Un derrumbamiento reciente (el enésimo ya) es el causante de mantener el parque más solitario, si cabe, que en años anteriores.

Aunque tal vez, si se trata de buscar culpables, deberíamos investigar por qué razón no se invierte más en mantener el patrimonio histórico de Galicia. A pesar de la labor bien intencionada de la gente del pueblo, no se podrá lograr la preservación en su totalidad  de joyas como el “Pasatiempo”, sin la intervención de quien tenga más poder e influencia. Y la cosa es urgente porque el tiempo no perdona.

 

Serpientes que maman

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“Matanza de culebras” Autor: Reinaldo Constenla Prado (Barro) Fuente: Publicación de Manuel Man en el grupo de Facebook: “Ollar Galicia. Fotografía Antiga”. Posiblemente años 50.

Seguramente todo el mundo recordará la que se lió en el programa “Sorpresa, Sorpresa” de Antena 3 allá por los años 90. En este show televisivo, presentado entonces por Concha Velasco, se retransmitían en directo sorpresas a los familiares y amigos de quien lo solicitara. En aquella ocasión, los padres de una adolescente quisieron sorprender a su hija, fan de Ricky Martín, metiéndolo en su armario. Los sorprendidos fueron ellos cuando vieron en directo cómo llegaba a su habitación, se untaba de mermelada los genitales y dejaba que su perro le limpiara el desaguisado a base de lambetazos y lenguaradas. La noticia se extendió como la pólvora (y eso que de aquella no habían redes sociales) y al día siguiente todo el mundo conocía a alguien que lo había visto pese a que nadie podía asegurar haberlo visionado personalmente. Este sorprendente rumor ha entrado a formar parte de la lista de leyendas urbanas más conocidas de nuestra historia colectiva.

Una leyenda urbana es una creencia popular que se sitúa en la época contemporánea y que consta de hechos inverosímiles o difíciles de creer que son tomados como ciertos. Suelen ser historias que se cuentan de boca en boca o por otros medios más modernos de comunicación y cuya característica principal es que la fuente que la originó suele ser alguien cercano, un amigo, un conocido o un familiar.

Esta entrada aborda precisamente este fenómeno, un caso que está en boca de todos, que todo el mundo conoce pero que nadie puede asegurar haber visto con sus propios ojos. Investigando, he podido descubrir que esta leyenda urbana no es propia de Galicia exclusivamente, sino que se extiende por toda Europa, en aquellas zonas donde predomina el trato con el ganado. También descubrí que esta creencia falsa se remonta muy lejos en el tiempo, pues ya hay incluso representaciones en capiteles de iglesias románicas.

De todo esto investigado os dejaré constancia más abajo. Pero quizás, para empezar, podríamos ver en qué consiste exactamente esta leyenda:

Se dice, y todo el mundo ha oído hablar de esto (lo cual muchas veces conduce a creer que es cierto) que en ocasiones las vacas, pese a no haber dado de amamantar a sus terneros ni haber sido ordeñadas por su dueño, aparecen con sus ubres vacías de leche. Cuando esto se ha repetido en más ocasiones, el dueño del animal ha comenzado a investigar, ha rebuscado entre el abono de la cuadra, ha remirado orificios y oberturas en paredes y ha llegado a la conclusión de que el causante de este robo lechero no era otra que una culebra o serpiente, que con su mamar dulce y sensible, chupaba de la teta de la vaca sin que esta se asustara ni mugiera extrañamente. Incluso se ha llegado a decir que la propia vaca llamaba por la serpiente, tal era el gusto que le generaba la succión. Se cuentan historias de pastores que han descubierto nidos de serpiente entre el abono de la cuadra, o incluso de haber visto directamente como la serpiente subía por la pierna de la vaca para alcanzar su premio.

Para dar con el ofidio, muchos coinciden en que la mejor manera es dejarle un plato de leche como cebo, para que así, una vez fuera de su escondite se le pueda dar muerte y finalizar así el problema.

La relación de la culebra con el animal no es única. Variantes de la leyenda han venido a relacionar esta clase de parasitismo con el propio humano. Se cuentan casos de culebras que han entrado dentro del aparato digestivo de una persona (igual que ocurre con las lombrices o la tenia) y que para sacarlas de allí se ha utilizado la técnica del platito de leche. Y también se cuenta, y esto es lo más sorprendente, que la serpiente, igual que mama de una vaca, puede mamar de una madre (mientras duerme, claro está) e incluso que puede engañar al bebé de la misma introduciendo la punta de su cola en la boca del niño a modo de chupete.

Hay referencias arquitectónicas en capiteles de iglesias románicas donde se pueden apreciar culebras o a veces algo parecido a una rana, colgando del pezón de la figura de una mujer. Lo que viene a dar que pensar que esta creencia viene de muy lejos.

josercid.REBORDANS. Tuy. Pontevedra. Galicia. Iglesia de San Bartolomé.

Autor: Josercid. Iglesia de San Bartolomeu (s.XI) Rebordáns, Tui (Pontevedra) Fuente: Flirck

Imágenes como esta se repiten en otras iglesias del territorio peninsular como la de Teza, en Burgos, la de Santa María La Real de Sangüesa en Navarra o la de Santa María de Yermo de Asturias.

A continuación tenéis los audios de MEMOGA que hablan en concreto de este tema. Llama la atención cómo la misma historia se repite en cada uno de los Centros donde se grabó. En cada relato se puede apreciar desde auténtica convicción hasta claro escepticismo:

Audición Centro de Ferrol

 

Audición Centro de Pontedeume

 

Audición Centro de Betanzos

 

Audición Centro de Lugo

 

Audición Centro de Monforte

 

Audición Centro de Ourense

 

De todo esto, me parece fascinante la forma como se ha ido transmitiendo la información de persona en persona. Cabe imaginar que la forma más común era la palabra, en aquella época en la que coincidir con alguien en un camino en dirección a un destino era escusa suficiente para entablar una conversación, en un tiempo en el que no existía televisión para impedir sentarse al final del día alrededor del fuego y compartir historias y anécdotas. Pero también ha habido otros medios, y en este caso en concreto no me extrañaría que los sermones eclesiásticos tuvieran también algo que ver, pues es patente la presencia de la historia en la religión católica a través de la arquitectura de la propia iglesia. Esto de informar a través de la escultura, es una forma de comunicar muy visual y acertada. En la noche de los tiempos, la mayoría de parroquianos no sabía ni leer pero acudían semanalmente al centro de culto. Cualquier publicista actual, hubiera asesorado al cura medieval recomendándole imágenes llamativas en un lugar de paso obligado. Por eso pórticos y capiteles son tan historiados. Hoy son bellas obras de arte, pero cuando fueron generados obraron como importantes contenidos publicitarios para apoyar y dar coherencia a lo que se iba a hablar más tarde dentro de aquel templo.

A parte de la palabra y la “publicidad” cristiana, esta historia ha tenido otras formas de hacerse más popular. Es el caso de artículos periodísticos en prensa (como nos comentaba una alumna en la anterior audición del centro de Lugo). Este ejemplo nos puede ayudar a entender que una noticia publicada en un periódico no tiene porqué ser forzosamente verídica. Aunque el periodismo tiene como principal cometido transmitir la información de forma fidedigna, el resultado no es siempre el deseado. Si se obvia la fuente y se aporta algo de cosecha propia o creencia popular, la noticia puede ser del todo desafortunada.

Me dio por investigar el tema que nos ocupa en la hemeroteca gallega y di con una noticia acontecida en 1928, que se cubrió desde diferentes periódicos y que me parece de gran importancia compartir aquí con vosotros para concluir con el tema. En la primera imagen podéis ver como trata la noticia El diario “El Compostelano”:

ElCompostelano29081928

Diario “El Compostelano”: 29 de Agosto de 1928

Es curioso que se pudiese comprobar que la serpiente subiese a la habitación de noche para extraer la leche del pecho de la mujer, cuando dicen que el propio marido la mató en el mismo almacén de alfalfa. También es interesante imaginar la forma como se comprobó que la serpiente, una vez muerta, se nutría de leche. Pero claro, un periódico es un periódico, y si además explica un caso que coincide con lo que he ido escuchando previamente, la coherencia de pensamiento es tal que más de uno lo creería a pies juntillas.

El Correo Gallego también se hizo eco de la noticia dos días más tarde:

ElCorreoGallego31081928

Diario “El Correo Gallego”: 31 de agosto de 1928

En este caso el periodista es más prudente y descarta dar como explicación cierta que la serpiente mamase de la mujer. En este caso, se enuncia como una simple sospecha.

Al cabo de unos meses, otro periodista, en este caso del “Diario de Pontevedra”, gastó tiempo y esfuerzo en contrastar con la fuente o al menos, con alguien cercano a la fuente. Su investigación dio su fruto, y pudo así escribir un acertado artículo donde desterraba el error. Os dejo el artículo íntegro que se publicó en dos entregas. Su trabajo no ayudó a corregir la creencia popular (la historia nos lo ha demostrado) pero a mí particularmente me ha ayudado a constatar lo peligroso que es el trato de la información y lo vulnerable que es el ser humano cuando, en vez de mostrar una actitud crítica y objetiva, se deja llevar por lo que quiere creer. Hoy pueden ser las culebras que maman y mañana los extranjeros que nos quitan el trabajo y la sanidad.

ElDiariodePontevedra03011929

ElDiariodePontevedra05011929

Periódico “El Diario de Pontevedra”: 3 y 5 de enero de 1929

La construcción del aeropuerto de Lavacolla

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Cuando llegas a Compostela a pie por el Camino de Santiago, llama la atención el gran rodeo que realiza la senda cuando estás llegando a Lavacolla. Es un giro artificial y absurdo que te desvía de dirección siempre centrada hacia el oeste y que no responde a ninguna barrera natural, sino a una valla que se prolonga metros y metros. Mientras vas rumiando qué se esconde detrás de aquel cercado es posible que caigas en la cuenta de golpe, sorprendido por un avión al despegar. El aeropuerto de Lavacolla es un pegote en el Camino. De hecho, se construyó sobre la senda original, mancillando una ruta milenaria y obligando al peregrino moderno a añadir algún kilómetro más a su etapa. El hecho de que se permitiera realizar tal atentado contra un patrimonio de la humanidad como es el Camino, hace pensar que esa decisión se tomó hace mucho tiempo, cuando no se valoraba en absoluto la senda milenaria. En aquella época tampoco se valoraban ciertos derechos humanos, como he podido comprobar. Aunque tampoco vamos a entrar a juzgar aquella época viendo como nos va en la actualidad.

Esta entrada nace, al igual que las anteriores, tras escuchar las audiciones de los talleres de MEMOGA. El procedimiento es siempre el mismo: selecciono una conversación y lo que se habla en ella es lo que me motiva a ponerme en situación, investigar y escribir sobre ello. Así que os pido que escuchéis la siguiente. Os sitúo: Estamos en el Centro de Mayores de Santiago de Compostela y MªDominga (Santiago, 1927) nos explica una anécdota relacionada con el criado de su casa. En la misma conversación, Dolores (Portodosón, 1921) añade también información.

 

El hecho de que MªDominga naciera en el año 1927 y que esté relatando un recuerdo de infancia nos hace suponer que las obras del aeropuerto de Lavacolla en las que intervino su criado, se realizaron en los años 30. Si investigamos la historia de esta construcción comprobamos que efectivamente se inició en aquellos años. Primero fue un aeródromo promovido por un grupo de aficionados a la aeronáutica (el Aeroclub Compostela) que en el año 1934 buscaron un lugar idóneo para volar sus planeadores primitivos. Según Juan Cuevas, presidente del Real Aero Club de Santiago de Compostela, en una entrevista que le hizo Ramón J. Castro de Onda Cero Radio, “se escogió Lavacolla por las circunstancias climatológicas, los vientos reinantes en la zona y por el cerro que constituye en sí mismo Lavacolla. Se habían barajado muchos lugares, entre ellos una zona de A Sionlla”. Las obras para las tres pistas de aterrizaje iniciales se terminaron en 1935, de forma que el día 28 de Julio de aquel año se pudo hacer la inauguración:

El Eco de Santiago diario independiente Año XXXIX Número 16284 1935 julio 29

Fuente: El Eco de Santiago diario independiente. 29 de Julio de 1935.

En este otro recorte de prensa nos podemos hacer una mejor idea del gran esfuerzo que en la época se tuvo que realizar para semejante hazaña:

El Pueblo gallego rotativo de la mañana Año XII Número 3528 1935 julio 28

Fuente: El Pueblo gallego rotativo de la mañana. 28 de Julio de 1935.

La llegada de la guerra civil no interrumpió el progreso de esta infraestructura, más bien al contrario, ya que fue utilizada como punto estratégico para el conflicto bélico. Por tanto se siguieron haciendo obras en la zona. Los periódicos de la época relatan también la aportación de donativos económicos, además de la “gran generosidad” de los “picheleiros” o santiagueses:

“Con gran entusiasmo y amor patrio, continúan los campesinos de las cercanías de Compostela prestando su colaboración personal acudiendo a trabajar en las importantes obras que se están realizando en el Aeropuerto Compostela, merced a la incansable labor de los buenos santiagueses que con su óbolo contribuyen a ello, y al entusiasmo que el bizarro comandante de Artillería del Grupo 16 Ligero de esta ciudad D. José Bermúdez de Castro pone para dotar a Compostela y a Galicia de un magnífico aeropuerto” El Eco de Santiago: diario independiente. 20 de noviembre de 1936.

Esta información casa con lo que nos decía MªDominga en la audición de más arriba. Sin embargo, parece difícil creer que las personas que acudían a trabajar lo hicieran de forma tan voluntaria, y más teniendo en cuenta la situación socio-política que se estaba viviendo en aquel 1936. En el mismo diario, el 28 de diciembre de 1936 se escribe: “Santiagueses: Si por vuestra indiferencia alguien pudiera usurparos el Aeropuerto Central de Galicia, las generaciones venideras os maldecirán”. Broma o no (se publicó un 28 de diciembre), parece que alguien no estaba tan satisfecho con la colaboración de la ciudadanía.

Según el relato de MªDominga, su criado iba obligado a trabajar dos veces por semana con el carro de bueyes y no recibía ningún tipo de remuneración (a no ser que consideremos los huevos cocidos como remuneración). Cuando he consultado los periódicos para contrastar esto, descubrí lo que se denominó la “prestación personal” y que consistió precisamente en la obligación a tener que acudir a trabajar a las obras del aeropuerto. Esta prestación era personal e intransferible no pudiendo sustituirte ningún familiar. Si no podías o no querías acudir, siempre podías librarte entregando una aportación-bula de 5 pesetas. Una cantidad que no todo el mundo podía permitirse. En el siguiente artículo se nombra esta prestación personal a la que hago referencia, aunque tal y como está escrito el artículo, no parece que fuera algo de carácter obligatorio.

El Eco de Santiago diario independiente Año XLI Número 16813 1937 agosto 7

Fuente: El Eco de Santiago diario independiente. 7 de agosto de 1937

En este artículo, además de comentar que existió la “generosa” aportación de las personas que contribuyeron con su prestación personal también se habla de centenares de obreros que ganaban su sustento. Este dato también se tendría que matizar si le echamos un vistazo al libro ‘Diario del soldado republicano Casimiro Jabonero’ de Victor Santidrián Arias, donde se pone de manifiesto la existencia de un campo de concentración en Lavacolla en el que prisioneros republicanos tuvieron que realizar trabajos forzosos en la construcción del aeropuerto.

Además de los prisioneros republicanos, creo que más de un santiagués tuvo que acabar cansado de tanto aeropuerto y de tanta prestación personal. En los periódicos de la época se publicaba con bastante frecuencia el anuncio y advertencia de que guardias municipales pasarían a cobrar las “dichosas” cinco pesetas, como podéis comprobar en este otro recorte:

El Eco de Santiago diario independiente Año XLII Número 17422 1938 junio 24

Fuente: El Eco de Santiago diario independiente. 24 de Junio de 1938.

Las obras continuaron durante los años 40 para poder recibir mayor tráfico y establecer lineas regulares nacionales e internacionales. Los textos explican que inicialmente, para recibir a los pasajeros, se contaba con un barracón de madera que sirviera de refugio ante las inclemencias del tiempo:

Helipuerto-de-Compostela.

Primer barracón de pasajeros del Aeropuerto. Años 40 Fuente: http://www.santiagoaeropuerto.com

Y poco a poco hasta nuestros días, con nueva terminal inaugurada en 2011 y una antigua que, sin uso y decadente, nos recuerda también a las nuevas generaciones que el paso del tiempo es inexorable y que lo que vimos en nuestra juventud se convierte con los años en historia.

¡Morreu o demo, acabouse a peseta!

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Foto: Barriga Verde. Foto Vega. Lugo. c.a. 1960

En la infancia de todo niño se viven episodios que permanecen presentes para siempre en el recuerdo. La carga emotiva de una experiencia es fundamental para fijar en la memoria los acontecimientos, y esa podría ser una de las explicaciones para los recuerdos imborrables. Cuando somos niños, aún mantenemos viva la capacidad de sorprendernos. La curiosidad nos impele a experimentar, y descubrir cosas desconocidas nos genera un estado emocional propicio para aprender y fijar ese conocimiento.

Es curioso que al preguntar a cualquier persona que nació en Galicia entre 1920 y 1960 (por acotar una fecha) si significa algo para ellos el título de este post, todos puedan decirte algo, más o menos fidedigno, sobre quién era el que lo pronunciaba. Tal fue la importancia de este personaje en ferias y romerías en la Galicia de aquel tiempo. A pesar de todo, y pese a que se expuso a tanta gente a través de sus espectáculos, no existen demasiadas fotos de él, o al menos de su cara al descubierto, pues la mayoría de las veces, o iba maquillado (como en la foto del post) o estaba detrás del escenario dando vida con sus propias manos a aquellos títeres que tanto divertían a pequeños y mayores, entre los cuales se encontraba el famoso Barriga Verde.

El nombre del artífice de todo aquel tinglado era José Silvent, un extremeño de origen francés que vivió en Portugal para aprender el oficio que después pondría en práctica en toda Galicia. En este enlace encontraréis más datos de quién era y de todo lo que hizo.

Los alumnos de MEMOGA, con mayor o menor precisión, conocían también la historia de Barriga Verde. En este fragmento, Luis (A Coruña, 1936) del Centro de Ourense, es quien más se acercó a la realidad en el recuerdo de este personaje.

 

Su dilatada existencia le permitió llegar a lo más alto en su profesión, haciéndose a sí mismo y progresando poco a poco hasta llegar a tener una barraca cada vez más grande y más rentable. Su espectáculo recibió el reconocimiento merecido: le esperaban en todas las fiestas importantes de las ciudades (San Froilán de Lugo, La Peregrina de Pontevedra, San Lucas de Mondoñedo, La Ascensión en Santiago…), no le faltaban clientes dispuestos a pagar y las críticas en los diarios eran siempre muy positivas. Esta del diario “La Noche” nos describe a un José ya maduro, que ha comenzado a delegar en su nieto (uno de los pocos que aprendió a utilizar la palleta que les permitía cambiar las voces de los personajes) y que parece tener asegurada su continuidad.

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Diario La Noche, mayo 1957

El autor de este artículo, que firma con el seudónimo Borobó, es en realidad Raimundo García Dominguez que, en aquellos años, dirigía el diario “La Noche”, poco antes de pasar a dirigir “El Correo Gallego” en 1960.

Seis años después, en otra entrevista del mismo diario al yerno de José, comprobamos que esa continuidad que parecía asegurada no era tal. Y la historia lo demostró. Pese a tener 8 hijos, finalmente nadie continuó con aquella empresa. En esta entrevista es también interesante ver qué tipo de premios se repartían en las tómbolas.

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Diario La Noche, 22 de mayo de 1963

Antes de morir Barriga Verde, el poeta Manuel María se inspiró en el personaje que tantas veces había visto en ferias, para escribir una serie de textos teatrales que recopiló en un libro llamado Barriga Verde.

Y tras la muerte, el olvido. Pasaron los años y los títeres, la barraca y todo lo que giraba en torno a ellos quedó abandonado en un trastero hasta bien entrado nuestro siglo. Tras 40 años, un grupo de personas decidió recuperar el títere tradicional y fue así como surgió una asociación que, entre otras muchas cosas, se centró en reconstruir y recrear la barraca de José tal y como fue. Tenéis información detallada en su web.

Gracias a ellos y al recuerdo de todos los que lo vieron y viven para contarlo, Barriga Verde sigue repartiendo leña a ese “demo” para acabar con él y dar por finalizada la peseta.

 

Auroras Boreales

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Foto: Lasse Holsthansen

En la Galicia de 1938 la gente no estaba para presenciar más casos extraordinarios. Pero el caso es que sí ocurrió algo excepcional. Fue en enero de aquel año, y no solo se presenció en Galicia, sino en el resto de toda Europa.

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El Diario de Pontevedra : periódico liberal: Año LII Número 71583 – 1938 enero 27

Una rojiza Aurora Boreal tiñó el cielo, para espanto de muchos que, sin haber visto nunca nada semejante, pensaron que el fin del mundo estaba a punto de comenzar.

Así se puede leer en esta columna extraída de El Diario de Pontevedra del día siguiente al fenómeno. Según el periódico, la mayor intensidad se produjo entre ocho y nueve de la noche y a las dos de la madrugada ya había desaparecido. En la zona de Galicia, Asturias y Cantabria, se observó una cortina inmensa suspendida del cielo que apareció en colores verde y rojo subido, casi púrpura.

Comentan también el espanto que sufrieron en algunas poblaciones de la provincia de Sevilla, donde la gente, creyendo que el fin del mundo había llegado, se lanzaron al campo o a las iglesias a rogar.

Teniendo en cuenta la cantidad de gente que viaja a los países nórdicos para presenciar tan bonito espectáculo natural, parece un desperdicio que en aquella época desaprovecharan tal oportunidad de verlo desde su propia casa. Pero era otra época, no nos engañemos, y la ignorancia unida a creencias irracionales propiciaron este tipo de reacciones. Más suerte tuvieron los vecinos de Lalín de contar con un párroco estudiado, que les explicó lo que sucedía sin que a nadie le diera un sofoco de más.

En este artículo de La Voz de Galicia se habla sobre este caso y el que se produjo en 1989, con una nueva Aurora Boreal, esta vez en exclusiva para Galicia.

También se habla sobre la Aurora frustrada de 2015. Supongo que más de uno se llevaría una decepción.

Y es que hoy en día se ha perdido el romanticismo. Si lo piensas, la naturaleza poco nos puede sorprender. Si va a suceder algo, enseguida hay meteorólogos, geólogos, sismologos, o cualquier “loquesealogo” que vaticine el acontecimiento. Y después, una vez ha sucedido, los encargados de ello ya se dedican a explicarte científicamente lo que ha pasado. Francamente, así perderemos la capacidad de asombrarnos.

No es el caso de lo que aconteció en Fátima en 1917 con el denominado “milagro del Sol”. La cuestión es que aquel día sí que existía también un vaticinador (los pastores), lo que hizo que se agolparan unas 70.000 personas esperando ver lo que sucedía. Es de esperar que tras ver danzar el sol de forma milagrosa, y teniendo en cuenta el estado de fe en el que se encontraban aquellas personas, la explicación de los hechos fueran del todo menos científica y racional. Hoy en día, una de las teorías que explicarían lo sucedido se respaldan en la gran actividad solar que hubo por aquellas fechas, al igual que sucede cuando se producen Auroras Boreales.

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Devotos contemplando el milagro del Sol. Fátima (Portugal). Octubre de 1917

En MEMOGA también surgió el tema de la Aurora Boreal de 1938. El recuerdo surgió de la forma más mágica posible, la asociación: estas rememorando algo y sin saber cómo lo relacionas con otro recuerdo que no tiene nada que ver pero que, como es el caso, tiene un importante valor histórico. Aquel día estábamos hablando en el Centro de Lugo sobre los Inventos del s. XX y cuando hablábamos de la luz y la electricidad, Antonio, nacido en Lugo en 1933, nos regaló esto:

“Hablando de la corriente, aquí en Lugo, se surtía de una central que hay frente a la playa, entonces había un problema, cuando había una crecida pues no había corriente, no había luz, y cuando había una sequía pues también daban pocas horas de luz porque no había agua suficiente para generar. Eso también pasaba. Y ardió, una vez ardió y también, hace muchísimos años, tendría yo 10 años o 12. Y fuera en un caso, hubiera una Aurora Boreal que fue la única que se acuerda por aquí en Lugo, decían que era la sangre de los muertos de la guerra. Y toda la gente en la calle, toda la gente asustada porque aquí ni Rita conocía lo que era una Aurora Boreal. Pero por ahí, a los 8 días, ardió la fábrica de la luz y entonces estaba el cielo todo rojo y volvíamos a decir que era la sangre de los muertos de la guerra. Eso es lo que decían los mayores.”